viernes, octubre 19, 2007

On the road again


Se cumplen cincuenta años de la publicación de la mítica novela de Jack Kerouac On the road y en España celebraremos esta efeméride con un programa de televisión en el que Pocholo recorre el país en furgoneta.

Tonterías aparte, nunca he sabido muy bien qué significa el término “de culto”, pero supongo que puede aplicarse perfectamente a esta novela, porque es el típico libro que nunca es citado como clásico por los Grandes Eruditos Creadores de Cánones, pero que sin embargo encanta a todo aquel que lo lee. Y casi todo el mundo lo ha leído.

Más que algunas de las cosas que siempre se citan (paradigma de la literatura beat, translación a la escritura del estilo del bebop…) lo que realmente perdura al leer En el camino son esos personajes nerviosos, perdidos intentando abarcar una tierra bíblica de proporciones inabarcables: “Me gustan demasiadas cosas y me confundo y desconcierto corriendo detrás de una estrella fugaz tras otra hasta que me hundo. Así es la noche, y eso produce. No puedo ofrecer más que mi propia confusión.”

Bob Dylan siempre ha dicho que este libro fue una de las cosas que le empujó a abandonar su Duluth natal, aquel pueblo helado donde nunca pasaba nada, para lanzarse al país a encontrarse con algo que no sabía muy bien qué era, y que luego resultó ser su destino.

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sábado, octubre 13, 2007

Lonely Sea (y II)

Tras un par de peticiones, he subido Lonely Sea, la canción de los Beach Boys de la que hablé el otro día. Ya sabéis como funciona esto: puede bien escucharse desde el blog, bien descargarse pinchando a la derecha.



(Aprovecho para decir que busco encarecidamente una versión de esta canción que John Lennon grabó al piano en las sesiones de Let it be y que no se incluyó en el disco. Creo que el ambiente vago y ensoñador de esta canción la hacen ideal para la voz de morfina que ponía a veces Lennon).

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domingo, septiembre 30, 2007





Éste tenía que ser mi pintor favorito porque pinta la luz oprimiendo las cosas, no dándoles forma ni creándolas ni siendo un don. Pinta la luz inmovilizando el mundo, separando las almas a kilómetros de distancia y conservando en frío formol su soledad.

Tenía que ser mi pintor favorito pero no lo es.

domingo, septiembre 16, 2007

Ains



Muerte a la tecnología. Sin razón aparente la plantilla del blog se ha ido al limbo, así que hasta que encuentre un rato para elegir otra tendremos que conformarnos con esta versión minimalista.

jueves, septiembre 13, 2007

Lonely Sea

Decía Borges: "La música, los estados de la felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético."

Según esto, el hecho estético existe y está más allá del arte, más allá incluso del hombre: podría estar en la contemplación de un paisaje al atardecer o en la pereza de un gato junto al fuego. Su magia reside en aparentar ser símbolos de algo que no acabamos de comprender, en querer decir pero no terminar nunca de hacerlo.

En el excelente libro Bendita Locura. La tormentosa epopeya de Brian Wilson y los Beach Boys de José Ángel González Balsa (quizá el mejor libro sobre un grupo de rock que se ha escrito en castellano) he encontrado un episodio que podría ilustrar esto: durante las sesiones de grabación del disco Surfin’ U.S.A. a Brian se le ocurrió la idea de introducir el sonido real de las olas en la balada Lonely Sea. Para ello bajó junto a Gary Usher una madrugada a la playa, armados con una vieja grabadora Wollensak y una extensión de cable de treinta metros. “Tocaron muchas puertas para encontrar a alguien que les permitiese conectar el cable a un enchufe.” Después, se sentaron en la arena a esperar que el sonido de las olas fuese “correcto” según Brian. Gary se desesperaba porque no entendía cómo el sonido del mar podía sonar correcto o incorrecto. “Esto no es música, es locura”, decía. Pero de repente llega el momento mágico, Brian grita ésta, ésta es la toma buena, y Gary entiende. Ambos guardan silencio y escuchan el sonido correcto del mar solitario.

Diríamos entonces que el artista no es el que crea la belleza, sino el que la encuentra en lugares donde nadie más es capaz de verla. Y simplemente la transmite.

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viernes, agosto 31, 2007

Simpsonize Me







Se supone que éste sería mi aspecto si fuese un habitante de Springfield; no se parece mucho a mí, pero estoy seguro de que yo acabaré pareciéndome a él, porque son los Simpsons los que crean la realidad y nunca al revés.

Podéis crear vuestro homólogo simpsoniano en esta página.

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martes, junio 19, 2007

Lolita (y II)

A propósito de lo escrito el otro día sobre Lolita, hoy he estado discutiendo con un compañero que había leído el blog sobre el consabido tema de las adaptaciones al cine de obras maestras de la literatura. Sin entrar a valorar el tópico “el libro siempre es mejor que la peli” (quienes esto sostienen obvian libros infumables sobre los que se han hecho obras maestras del cine, como Parque Jurásico y tentado estoy de poner hasta El Padrino, pero no lo he leído), hemos discutido sobre la posible condición canónica de la adaptación de la novela de Nabokov que hizo Kubrick.

No vamos a decir que Lolita película sea mejor que Lolita novela, porque no lo es, pero sí que hace lo que debería hacer toda adaptación de un medio narrativo a otro, esto es: no intentar suplir al artefacto original, no suplantar al libro, sino aportar una visión de él, una interpretación que a la postre complementa y amplía la lectura. Así nos encontramos con que la peli se hace fuerte en aspectos que el libro desarrolla poco o casi olvida, ampliando nuestra visión y aportando nuevos matices.




Por ejemplo, el personaje de Quilty en el libro está solamente esbozado, casi no aparece hasta el final y todo lo que se sabe de él son referencias indirectas y elucubraciones del atormentado Humbert. En la peli, sin embargo, este personaje está más desarrollado, convirtiéndose en algo que el libro solamente insinúa: la Némesis perfecta de Humbert, un tipo perverso y tremendamente inteligente, su opuesto y sin embargo su igual, su hermano. No debemos olvidar que Kubrick contó con la privilegiada ayuda de Nabokov para elaborar el guión, por lo que no sería de extrañar que después de haber publicado la novela este personaje siguiese creciendo en su mente y esto quedase plasmado en la peli. Además, para interpretar a Quilty se contó nada menos que con Peter Sellers quien hizo mucho por aportar ese matiz de perversión , en uno de los papeles más interesantes que interpretó en su carrera.

Por otro lado el personaje de Lolita en el libro se mueve constantemente en la ambigüedad: nunca llegamos a saber si realmente es una astuta muchacha, consciente del efecto que tiene sobre los hombres y capaz de usar este efecto para jugar con ellos, manipularles y obtener lo que desea, o una inocente adolescente, víctima de la imaginación de Humbert que proyecta sobre ella todo ese poder y esa malicia. En la peli esta balanza se resuelve en mi opinión hacia la primera de las opciones: la elección casi obligada de Sue Lyon para el papel (la Lolita original tiene doce años, pero para su traslación a la pantalla se buscó a una actriz de mayor edad para evitar polémicas) la despoja de cualquier indicio de inocencia, convirtiéndola más en verdugo que en víctima.


Arriba dije que el libro no trataba ciertos aspectos o que olvidaba desarrollar estos personajes. No es eso exactamente lo que sucede; no es que estos dos personajes no estén suficientemente trazados en el libro, sino que la visión que se nos da de ellos resulta mucho más ambigua, en tanto que es siempre la visión que tiene de ellos Humbert. No podemos saber cómo son realmente Lolita y Quilty porque lo que leemos de ellos ha sido escrito por Humbert (obsesivo Humbert, enamorado Humbert, brillante Humbert, demente Humbert…) Lo que la peli hace es dar vida a estos personajes más allá de la imaginación enfermiza del narrador, de la cual no son capaces de escapar en el libro. No llegamos a saber quienes son Lolita y Quilty en la novela, sólo vemos la representación que de ellos hace Humbert (representación de la cual no podemos fiarnos). Sin embargo en el filme sí podemos afirmar que hemos visto quienes son estos personajes independientemente de cualquier visión deformante: se trata de dos personajes enfermos y perdidos, otras dos figuras desesperanzadas recorriendo América en busca de nada. Exactamente como Humbert.

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